Tal día como hoy…

Señor, quiero salvar mi alma, pero los pensamientos no me dejan.
¿Qué hacer en mi aflicción? ¿Cómo me salvaré?

Tal día como hoy pasaba a la casa del Padre, Antonio Abad (251-356)

Un día el santo padre Antonio, mientras estaba sentado en el desierto, fue presa del desaliento y de densa tiniebla de pensamientos. Y decía a Dios: «Oh, Señor, yo quiero salvarme, pero los pensamientos me lo impiden. ¿Qué puedo hacer en la aflicción?» Entonces, asomándome un poco, ve Antonio a otro como él, que está sentado y trabaja, después interrumpe el trabajo, se pone de pie y después se sienta de nuevo y se pone a trenzar cuerdas, y después se levanta de nuevo y ora. Era un ángel del Señor, enviado para corregir a Antonio y darle fuerza. Y oyó al ángel que decía: «Haz así y serás salvo». Al oír aquellas palabras, cobró gran alegría y aliento: así hizo y se salvó.

Trazos y rostros de la fe,
de Harold Segura

Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge trabajando las aumentará. La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón; mas árbol de vida es el deseo cumplido. El que menosprecia la palabra, perecerá por ello; mas el que teme el mandamiento, será recompensado. La ley al sabio es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.
Prov 13, 11-14

Anuncio publicitario

Tal día como hoy…

Quisiera ser el corazón pensante de todo un campo de concentración

Tal día como hoy pasaba a la casa del Padre, Etty Hillesum (1914-1943)

No importa, efectivamente seguir vivo a costa de lo que sea, sino la manera como se continua con vida. Creo que cada nueva vivencia, para bien o para mal, conlleva en sí misma la oportunidad de enriquecer a los seres humanos con perspectivas renovadas. Y si nos abandonamos a la suerte de las crudas realidades a las que debemos enfrentarnos irrevocablemente, si no les damos abrigo en nuestras cabezas y en nuestros corazones para que allí se asienten y se transformen en hechos gracias a los cuales podemos madurar y en los que sepamos hallar un sentido, entonces nuestra generación no está preparada para la vida… Sufrir no debería implicar hundirse en la desesperación total.

Trazos y rostros de la fe,
de Harold Segura

¿Quién nos apartará de la caridad de Cristo? ¿tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?(Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos estimados como ovejas de matadero.) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por aquel que nos amó. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar de la caridad de Dios, que es en Cristo, Jesús, Señor nuestro.
Rom 8, 35-39

Tal día como hoy…

Nadie puede conocer la verdad de Cristo a no ser que lo siga en la vida.

Tal día como hoy pasaba a la casa del Padre, Hans Denck, 1495-1527.

Pero el medio es Cristo, a quien nadie puede reconocer bien, a no ser que lo siga en la vida. Y nadie lo puede seguir si no lo reconoce antes. Quien no lo reconoce, no lo tiene, y no puede llegar al Padre sin él. Pero quien lo reconozca y no atestigüe eso con su conducta, será juzgado junto con otros pervertidos, sin tener en cuenta que antes ha sido llamado y aceptado en la comunidad del Evangelio, de lo cual uno no puede consolarse de otra manera, que por la negación de sí mismo.

Trazos y rostros de la fe,
de Harold Segura

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su madero, y sígame. Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino.
Mt 16, 24-28

Sábado XXXIV del Tiempo Ordinario

Estad despiertos, para que podáis escapar de todo lo que está por suceder
Lc 21, 34-36

Esten atentos y no dejen que los esclavicen el vicio, las borracheras o las preocupaciones de esta vida, con lo que el día aquel caería por sorpresa sobre ustedes. Porque será como una trampa en la que quedarán apresados todos los habitantes de la tierra. Estén, pues, alerta y no dejen de orar, para que consigan escapar de lo que va a suceder y puedan mantenerse en pie delante del Hijo del hombre.

Harold Segura

Tal día como hoy…

Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta.

Tal día como hoy pasaba a la casa del Padre, Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (Teresa de Ávila), 1515-1582  

Dios es amor y, como tal, actúa con misericordia y ternura. Teresa lo entendía así, aunque en se época se presentaba a Dios como un ser castigador que sancionaba con terribles castigos. Preguntémonos: ¿Qué efectos tendría para la educación religiosa enseñar la fe a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a partir del rostro amoroso, perdonador y tierno del Señor?

Trazos y rostros de la fe,
de Harold Segura

Rasguen su corazón en lugar de sus vestidos; vuélvanse al Señor, su Dios, que es misericordioso y compasivo, lento para airarse y lleno de amor, siempre dispuesto a no hacer mal. Quizá se decida a no hacer daño y a sembrar bendiciones a su paso: ofrendas y libaciones para el Señor, su Dios
Jl 2, 13-14

Tal día como hoy…

Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.

Tal día como hoy pasaba a la casa del Padre, Giovanni di Pietro Bernardone (Francisco de Asís), 1182-1226

El arduo trabajo a favor de la paz en el mundo se relaciona con la incesante búsqueda de una vida personal en paz con Dios, con los demás y con la creación. Preguntémonos: ¿a qué esfuerzos deberíamos sumarnos para luchar a favor de la paz en neutro país? ¿de qué manera relacionamos esos esfuerzos con nuestra paz con Dios, con los demás y con la creación?

Trazos y rostros de la fe,
de Harold Segura

Solidarícense con las necesidades de los creyentes; practiquen la hospitalidad; bendigan a los que los persiguen y no maldigan jamás. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Vivan en plena armonía unos con otros. No ambicionen grandezas, antes bien póngase al nivel de los humildes. Y no presuman de inteligentes. A nadie devuelvan mal por mal. Esfuércense en hacer el bien ante cualquiera. En cuanto de ustedes dependa, hagan lo posible por vivir en paz con todo el mundo. Y no se tomen la justicia por propia mano, queridos míos…
Rom 12, 13-19