18 de agosto…

1898-1936

Después de que la fecha exacta de su muerte haya sido objeto de una larga polémica, parece definitivamente establecido que Federico García Lorca fue fusilado sin juicio y sin derecho a defensa por las tropas franquistas a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto, en el camino que va de Víznar a Alfacar. Su cuerpo, que jamás se recuperó, permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos parajes, junto con el cadáver de un maestro nacional, Dióscoro Galindo, y los de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, ejecutados con él. Juan Luis Trescastro presumiría después de haber participado personalmente en los asesinatos, recalcando la homosexualidad de Lorca.

En la actualidad Federico García Lorca es el poeta español más leído de todos los tiempos y el 11 de noviembre de 2008 la Biblioteca del Instituto Cervantes de Tokio es inaugurada con el nombre de Federico García Lorca.

En los años que viví en Granada pude disfrutar de las tertulias literarias que cada mes se celebraban en la casa natal de Lorca en Valderrubio (Asquerosa en los tiempos del poeta) y de lo mucho y bueno que leí sobre la vida de Federico destaco, con diferencia, este libro: Miedo, olvido y fantasía

LXXXVI aniversario del asesinato de Federico García Lorca.
Gracias Federico, muchas gracias…

Jueves XVIII del Tiempo Ordinario

Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Mt 16, 13-23

Y otro día acompañados de la reflexión del pastor Rubén, de la IEE en Málaga:

A mis hermanos y hermanas en el presbiterado…

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.

Tal día como hoy…

Dame tu amor y tu gracia;
haz que te ame y sea amado por Ti, y así seré bastante rico;
nada más deseo, nada más busco.

Tal día como hoy pasaba a la casa del Padre Íñigo López de Loyola, 1491-1556 (Ignacio de Loyola):

Los ejercicios espirituales de Ignacio son una invitación a la revisión de nuestra vida con sus acciones, motivaciones y fines. Cinco siglos después siguen vigentes; están ahí para recordarnos la necesidad de examinar la conciencia y cuidar bien el alma. Preguntémonos: ¿Cómo ejercitarnos mejor en el difícil, pero necesario arte, de cuidar nuestra vida espiritual y examinar el alma?

Trazos y rostros de la fe,
de Harold Segura

Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.
Lc 21, 34-36

Domingo XIV del Tiempo Ordinario

Descansará sobre ellos vuestra paz
Lc 10, 1-12. 17-20

Concede a nuestra vida, Señor, tu sabiduría.
Ayúdanos a abstenernos de las palabras que son muros que te ocultan;

palabras en las que el amor no emerge.
Palabras defensivas como barreras de alambre o arrojadas hostilmente como piedras.
Palabras que no nacen de la escucha sino de la sordera interior.
Palabras que cotorrean orgullo y jactancia, que paralizan la comunicación,

que no permiten más que palabras.
Que nuestro corazón se abra al silencio activo, presente y comprometido,

que es la marca de la hospitalidad verdadera.
Danos la fuerza de insinuar, en los inviernos rutinarios de las relaciones, la rama verdecida,

la inesperada flor, la irreprimible invitación que tú me haces a un renacer.

José Tolentino Mendonça

Feliz domingo

A mi hermano en el ministerio, Noel Antonio;
en el VI aniversario de su ordenación presbiteral…

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

XIV Domingo del Tiempo Ordinario

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles:
“El reino de Dios ha llegado a vosotros”.
Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”.
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
Lc 10, 1-12. 17-20

Los recursos necesarios son muy sencillos: «ligeros de equipaje«, sencillamente, humildemente. No usaremos los medios habituales de los «lobos» (los poderosos), sino que iremos como «corderos», «como el Cordero Jesús». Los mensajeros (su estilo de vida, su amistad y comunión personal y su testimonio conjunto) son el principal mensaje. Somos TESTIGOS.

Feliz domingo

A mi hermano en el ministerio, Noel Antonio;
en el VI aniversario de su ordenación presbiteral…

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

Martes XIII del Tiempo Ordinario

Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma
Mt 8, 23-27

Que tu Dios, tu Creador, te unge por dentro y por fuera, te adorna y te embellece de tal manera que el propio Rey llegue a codiciar tu hermosura.

san Ireneo de Lyon, 140-202
-Doctor de la Unidad-

A mi madre, Luisa;
en el IX aniversario de su marcha al cielo…

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

Martes XII del Tiempo Ordinario

Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos
Mt 7, 6. 12-14

¿Qué es lo que quieres para tu hermano?
¿No es lo mismo que quieres para ti?

Haz que su día se alegre al verte,
muéstrale lo que tienes:
corazón que lucha por apartarse del mal.
Acércate al que un día rechazaste,
porque esa herida que no cura el tiempo.
Muéstrale lo que tienes:
espíritu que perdona,
espíritu que reconcilia.

Haz que el despertar cada mañana
sea un momento de gracias,
horas para vivir,
para ser querido.

La paz vendrá con nosotros,
la calma y la templanza,
la no prisa por terminar el trabajo,
el disfrute del tiempo.

Guárdalo entonces,
hazlo tuyo y compártelo,
no lo dejes escapar
enseña a los que te oyen.

Haz que este saber
no quede nunca enclaustrado,
que brote en ti
que sea amor compartido
que sea amor agradecido.

13 (poema inspirado en el Evangelio, versículo 12, de hoy)
En A los pies de la Cruz de José Viladecans

-este libro lo puedes adquirir en Zaragoza (España) en Maranatha Librería Evangélica,
el resto en Amazon-

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor