Martes VI de Pascua

Tú, Señor, has venido a mi encuentro
y me llamaste.
Pero todavía tengo miedo de decirte «sí».
Vienes a buscarme,
pero me escondo.
Dices, con cariño, mi nombre…
y finjo no escuchar.
¡Ilumíname!
Dame la fuerza para no rechazar
tu invitación,
la salvación que me das

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

Lunes VI de Pascua

El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí
Jn 15, 26 – 16, 4a

Entra en mi vida,
Espíritu consolador,
y ayúdame a dar testimonio de Jesús
con todas las personas que conozco

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

Crecer juntos

Las Comunidades que conforman la CAFA han aceptado la solicitud de la Comunión Anglicana en España (IERE), como iglesia colaboradora, para realizar el programa Crecer juntos.
Lo podéis escuchar hoy a las 21,00h (hora española) en Radio Anglicana.
(Resto de franjas horarias consultar: https://www.radioanglicana.es/store.html)
En tu ordenador: http://www.radioanglicana.es
Descarga e instala la App pinchando el enlace correspondiente:
Para android:
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.radio20comunicacion.radioanglicana
Para IPhone:
https://itunes.apple.com/us/app/radio-anglicana-espa%C3%B1a/id1435779820
También puedes descargarte los podcast en: https://www.spreaker.com/user/15581636 y en el canal de Radio Anglicana en You Tube: https://www.youtube.com/results?search_query=radio+anglicana

Esperamos que os guste y ayude.

Feliz domingo

Domingo VI de Pascua

Las paz os dejo, mi paz os doy
Jn 14, 23-29

Jesús, Señor y hermano,
que tu paz esté conmigo hoy en todos mis caminos.
Que tu paz me guie en todos los desafíos,
me proteja en las aflicciones
y me inspire en las decisiones.
Ayúdame a percibir tu presencia
en todos los gestos de bondad que vea

Feliz domingo

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

VI Domingo de Pascua

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»
Jn 14, 23-29

Jesús les explicó distintos modos de su nueva presencia. Estará junto al Padre, pero a la vez estará con sus discípulos, nosotros. Podríamos decir: a partir de ahora vais a experimentar en vosotros mi presencia, pero de otra manera. Y también: vosotros vais a ser «el lugar» donde los hombres podrán encontrarme. Ambas cosas. ¿Dónde o cómo será esto? Nos interesa mucho, porque esto es lo que llamamos fe: la experiencia viva de la Presencia del Señor que se encuentra conmigo… sin dejar de estar con el Padre.

Feliz domingo

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

Sábado V de Pascua

No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo
Jn 15, 18-21

Gracias, Señor, por tu amor eterno.
No hay distancia ni barreras
ni muerte para el amor que me ofreces.
Y cuando me doy cuenta
de lo mucho que me amas,
respiro con más calma;
yo sé que, en los buenos o malos momentos,
feliz o triste,
tu ternura siempre está cerca de mí

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor