Martes II de Adviento

Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños
Mt 18, 12-14

¡Hazte presente en mi vida, Dios del consuelo!
Abrázame y sáname con tu ternura.
Y la esperanza que enciendes en mi corazón
dará entusiasmo y energía a mis brazos
para consolar a mis hermanos.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s