Viernes XXIV del Tiempo Ordinario

Las mujeres iban con ellos, y les servían con sus bienes
Lc 8, 1-3

Hay que saber decir «gracias»: nuestros días están atestados de regalos que Dios nos envía.
Si supiéramos verlos y llevar cuenta de todos, llegaríamos a la noche, deslumbrados y radiantes ante tantos dones recibidos.
Y miraríamos agradecidos a Dios, y fijados en que él nos lo da, seriamos felices al saber que todos los días nos dará regalos nuevos y distintos.
Todo es don de Dios, aun las cosas más chiquitas, y don suyo es esta colección de regalos que es la vida; vida que será luminosa o sombría, según utilicemos esos dones.

Michel Quoist, 1921-1997

A todas mis hermanas cristianas, de todas las confesiones,
que luchan por ser autenticas discípulas de Jesús en un mundo de hombres…

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