Jueves XX del Tiempo Ordinario

A todos los que encontréis, llamadlos a la boda
Mt 22, 1-14

¡A Dios le puede el amor! Le puede tanto que se pierde por los que ama. Considera la desproporción en este ruinoso intercambio: «Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Asómbrate de lo que Dios se lleva y lo que tú te quedas: él se lleva lo que habrá de recoger, de reunir, de purificar, de recrear; y tú te quedas con la alegría de su salvación, con la fiesta de su banquete de bodas, con la abundancia de su gracia, con el don de su Hijo. Él se lleva tu pobreza y tú te quedas con su riqueza. Él se queda contigo y tú te quedas con él. Admirable intercambio, ruinoso intercambio.

Santiago Agrelo Martínez

A sor Isabel, crss;
en el día de su cumpleaños…

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