Domingo XIV del Tiempo Ordinario

Descansará sobre ellos vuestra paz
Lc 10, 1-12. 17-20

Concede a nuestra vida, Señor, tu sabiduría.
Ayúdanos a abstenernos de las palabras que son muros que te ocultan;

palabras en las que el amor no emerge.
Palabras defensivas como barreras de alambre o arrojadas hostilmente como piedras.
Palabras que no nacen de la escucha sino de la sordera interior.
Palabras que cotorrean orgullo y jactancia, que paralizan la comunicación,

que no permiten más que palabras.
Que nuestro corazón se abra al silencio activo, presente y comprometido,

que es la marca de la hospitalidad verdadera.
Danos la fuerza de insinuar, en los inviernos rutinarios de las relaciones, la rama verdecida,

la inesperada flor, la irreprimible invitación que tú me haces a un renacer.

José Tolentino Mendonça

Feliz domingo

A mi hermano en el ministerio, Noel Antonio;
en el VI aniversario de su ordenación presbiteral…

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

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