Lunes XIII del Tiempo Ordinario

Sígueme
Mt 8, 18-22

Mi corazón está como tierra agrietada por la sequia.
Es una sed vital: sed de sosiego, de verdad, de luz, de amor, de lo infinito.
Dame, Señor, tu Espíritu, que sienta su corriente, que estallen las flores, que cuajen los frutos.

A mi hermano en el ministerio, José Antonio;
en el XIII aniversario de su ordenación presbiteral…

Dios fuerte y misericordioso,
que destruyes las guerras y derribas a los soberbios;
aparta de nosotros la destrucción y las lágrimas,
para que todos podamos llamarnos,
en verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor

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