Martes XVII del Tiempo Ordinario

Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos
Mt 13, 36-43

Abre la puerta que tienes cerrada con llave y derriba los muros que protegen tu yo.
Hay demasiadas heridas que anhelan ser curadas por el bálsamo de tu mirada, demasiado nublada por las propias inquietudes.
No te excuses con tus debilidades e impotencias y abre las dependencias de tus seguridades y posesiones.
No tengas miedo de perder, ni de los escollos ni de los fríos que están en las calles apáticas y asténicas de la vida.
Crea vida en los terrenos áridos y aparentemente infértiles, pese a que te digan que estás loco. Construye vínculos de concordia y de diálogo donde hay oposición o incomunicación.
Ofrece esperanza a los que permanecen en el sinsentido; lucha para derribar las ataduras de los que están alineados.
Ama a quien te lo pone difícil, a pesar de que se aprovechen el de tu amor; abraza el llanto de quienes sean tratados injustamente.
Y si a pesar de todo, no brota la vida, ni la concordia, ni la esperanza, ni la libertad, escucha entonces, en el silencio de la vida, la suave brisa del Amor, tan ahogada por ruidos y alborotos, que te busca y te espera desde la eternidad para permanecer en ti.
Y entonces todo será Luz y fuerza en tu caminar.

Mar Galcerán

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s